Compás de salud y seguridad alimentaria en México: presión creciente sobre el bienestar básico

Para 2026, los hogares mexicanos enfrentan un escenario económico complejo, que combina avances y tensiones. El salario mínimo subió a $315 pesos diarios en la mayor parte del país y a $440 en la frontera norte, y el Producto Interno Bruto proyecta crecer entre 1.3% y 2.8%, con una recuperación moderada del consumo y la inversión. A su vez, los ingresos presupuestarios aumentan 4.6% real, impulsados por la recaudación tributaria. A simple vista, estos datos podrían indicar una mejora en la capacidad económica de las familias.

Sin embargo, la realidad diaria presenta una presión mucho más intensa: la inflación continúa erosionando el poder adquisitivo. Durante la primera quincena del pasado mes de marzo, los alimentos registraron un incremento anual del 5.91%, por encima de la inflación general de 4.63%. La situación se agrava en el ámbito de salud: los servicios médicos privados proyectan una inflación de entre 14.5% y 14.9% entre el 2025 y el 2026, una de las más altas en el mundo. El aumento en los costos de hospitalizaciones, consultas privadas y medicamentos genera un desajuste que los avances salariales no alcanzan a compensar. 

Por otro lado, este mes de abril la tasa de referencia interbancaria descendió a 6.7%, tras haber alcanzado un máximo histórico de 11.25% en 2023-2024, y el tipo de cambio promedio se ha mantenido relativamente estable en 17-18.5 pesos por dólar, con una proyección hacia fin de año en 18.9 pesos por dólar. Ambos factores alivian, al menos parcialmente, el costo del crédito y la presión inflacionaria, pero no logran neutralizar la tensión en el gasto esencial de los hogares mexicanos.

Desde Addem Capital, observamos que la interacción entre aumentos nominales en salarios, la recuperación económica moderada y la alta inflación en alimentos y servicios médicos construye un escenario de tensión estructural sobre el bienestar básico. Los hogares hoy deben priorizar gastos y ajustar presupuestos para enfrentar la disparidad entre ingresos y costos. Incluso con políticas monetarias más flexibles y señales de crecimiento económico, los efectos de la inflación dominan la experiencia real de las familias.

Creemos que la respuesta no se limita a la política económica: invertimos en HealthTech y AgroTech para que los avances se traduzcan en beneficios concretos. Buscamos mejorar el acceso a servicios de salud y a alimentos de calidad, para reducir el impacto de la inflación sobre las necesidades básicas. En Addem Capital, asegurar que los hogares puedan cubrir lo esencial constituye el eje de nuestro compromiso y de nuestras decisiones de inversión.

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